Sin vueltas
Cuatro pasos, y ninguno es rellenar formularios.
El orden importa: primero la dirección, después la oferta. Es lo que hace que lo que ves sea lo que te llega.

Dinos a dónde
Guardas la casa, la oficina, donde tu mamá. Todo lo que verás después sale de ahí: solo los negocios que de verdad alcanzan esa dirección.
Las apps de siempre te enseñan un catálogo infinito y al final nada llega a tu casa.

Armas el pedido
De un solo negocio. Si algo no está en la lista, lo pides por texto y el tendero te dice si lo tiene.
Mezclar tiendas infla el carrito y luego nadie responde por el pedido completo.

El comercio acepta
Con el tiempo que él decide: 20, 30, 45 minutos. Si no está atendiendo, no te aparece disponible.
Una promesa de entrega que el negocio no puede cumplir es peor que no ofrecerla.

Y te lo trae
Entrega el mismo comercio, que conoce el barrio y te conoce a ti. Si hay que pesar o sustituir algo, el pedido se detiene hasta que digas que sí.
El que prepara es el que entrega, y por eso responde.
Lo del diario
Lo que ya está en las tiendas
Cada tienda arma su lista y pone sus precios. Esto es de lo que parten.
Tu barrio ya tiene lo que necesitas.
Solo faltaba una forma de pedirlo.
Pedir en mi barrio












